<bound method DexterityContent.Title of <NewsItem at /fs-webs/arxiu/es/actualidad/noticias/la-verbena-de-san-juan-en-el-siglo-xix-lo-que-nos-explican-los-documentos>>.

La verbena de San Juan en el siglo XIX: lo que nos explican los documentos

La celebración de la verbena de San Juan en Lleida ha dejado diversas huellas documentales en el Arxiu de la Ciudad. A través de los bandos municipales y la hemeroteca de la época, podemos reconstruir cómo se vivía esta festividad en el siglo XIX, marcada tanto por las restricciones de seguridad como por la actividad social.

Los documentos que conservamos que hacen mención específica a la verbena son bandos centrados en la prevención de incendios, un peligro constante en una ciudad rodeada de huerta y cosechas a punto de segar.

El 22 de junio de 1844, el teniente de alcalde Joaquim Lopez emitió un bando prohibiendo encender hogueras tanto en la ciudad como en la huerta para evitar incendios. En el año 1846, dos años más tarde, el 23 de junio, el alcalde accidental Mariano Arajol reafirmó las prohibiciones. No se podían hacer hogueras en calles, plazas ni ningún paraje, ya fuera dentro del recinto de la capital o en la huerta.

En el último cuarto de siglo, encontramos un relato más vivo y festivo de la noche de San Juan. El Cronicón Ilerdense de justo pasado San Juan de 1875 recoge el ambiente que se respiraba en la ciudad: describe que la víspera se encendieron las hogueras acostumbradas y que un "gentío considerable" recorrió las calles de Lleida. A pesar de la aglomeración, no se registraron accidentes destacables, más allá de la pequeña alarma que causó un bromista al lanzar un petardo a los restos de una hoguera. La fiesta no se limitaba a la calle, y las noches del 23 y el 24 de junio, la sociedad leridana se reunía para celebrar bailes y reuniones familiares en entidades emblemáticas de la época, como la Societat Romea, la de Belles Arts o la Artesana.

Estos documentos de hace casi dos siglos, custodiados en el Arxiu Municipal, nos muestran una festividad donde el fuego, el control municipal y las ganas de celebración compartida ya eran los protagonistas.